Reflexión

El corredor de aire, agua y vida

En línea recta 200 kilómetros separan los puertos de Coatzacolacos y Salina Cruz, la zona ubicada entre Veracruz y Oaxaca donde el Gobierno Federal pretende impulsar uno de sus proyectos prioritarios del sexenio: El Corredor Multimodal Interoceánico.

Pero también son 200 kilómetros donde se extiende un corredor de aire, agua y vida. Ahí conviven once pueblos originarios y afrodescendientes que resguardan desde hace siglos al corazón más biodiverso del país, así como a las principales cuencas de agua que nutren a la región: Coatzacoalcos, Tehuantepec y Grijalva.

El primer corredor, es un megaproyecto para el traslado internacional de mercancías al cual se le  destinaron este año ocho mil millones de pesos; además, recursos y personal del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas para la realización de “consultas” en dos días y justificar su aprobación. 
 
Del mismo modo se le ha dedicado muchos minutos en noticiarios de radio y televisión y cuartillas en notas periodísticas para explicar las bondades del “desarrollo económico” que generaría. En contraparte las voces que están en contra, aquellas que nacen en los pueblos que serán afectados, no han tenido eco en la mayoría de los medios de comunicación de nuestro país.
 
Ante ello Resistir en el Istmo se convierte en una herramienta pertinente. Es un relato surgido desde los pueblos, una mirada de la vida comunitaria que no coincide con el desarrollo que quiere el gobierno, una alerta del riesgo que corren la riqueza cultural y biológica de la región.
Voces de los pueblos binnizá o zapoteco, ayuuk o mixe, zoque, ikoots o huave, chontal, chinanteco, mazateco, mixteco, popoluca, náhuatl y afromexicano, ubicados en 80 municipios oaxaqueños y veracruzanos se expresan aquí. Las mujeres que defienden la vida y el territorio alzan su voz.
 
Las resistencias han surgido desde la Sierra de Santa Martha en Veracruz, y pasan por Matías Romero, Chimalapas, Juchitán, Tehuantepec, y los pueblos mareños como Álvaro Obregón, San Dionisio y San Mateo del Mar, en Oaxaca. Ellas saben que el megaproyecto del Istmo no es nuevo y como en intentonas previas, le salen al paso con huipiles de flores. 
 
Defender el corredor de aire, agua y vida significa Resistir el Istmo. 
 
 
Septiembre 2019